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“Por cada persona que se suicida, hay otras 20 que lo intentaron”

Lo aseguró el doctor Héctor Basile, médico psiquiatra, especialista en la temática. Indicó que “es un tema tabú” pero “vigente”. De 15 a 24 años, la franja más vulnerable.

primeraedicion

El 10 de septiembre se conmemoró el día internacional de la prevención del suicidio, fecha a la que adhirió el país y también la provincia. 

 
En ese marco, llegó a Misiones el médico psiquiatra Héctor Basile y, en una charla con PRIMERA EDICIÓN, aseguró que por cada joven que se suicida hay otros 20 que lo intentaron.
 

Señaló que la franja de entre 15 y 24 años es la más vulnerable y llamó a reflexionar a los medios de comunicación sobre cómo tratar la temática.

 
Todavía en la sociedad, el suicidio es un tema tabú…
Es un tema bastante tabú, pero desgraciadamente vigente. El tema de la muerte siempre es un problema, pero una cosa es cuando muere alguien que ha cumplido su ciclo vital, como un abuelo… es triste pero es así. Por otra parte también tenemos que pensar que algunas personas sienten que la vida ya les ha producido demasiados dolores y angustias, no encuentran la forma de salir y eso les produce una sensación de inutilidad y sin sentido para la vida. Las personas mayores, por ejemplo, pueden tener una enfermedad incurable, dolorosa, o la viudez, la ida de los hijos, una jubilación que no les alcanza ni para los remedios… No es que uno los justifique, pero entiende que esas personas decidan terminar de sufrir. Pero cuando esto pasa con los chicos, con adolescentes que todavía no han aprendido a comprender qué es la vida y ya sienten que no tiene sentido, que no les produce motivaciones para seguir adelante, es doblemente triste. 
 
Es más, la tasa de suicidios en adolescentes es preocupante…
Lo que estamos viendo es que, en todo el mundo, pero específicamente en los países de medianos y bajos recursos, la cantidad de suicidios adolescentes va en aumento. Esto nos hace pensar que seguramente como sociedad nos estamos equivocando. Ya sean los padres, la escuela, la sociedad, toda la familia social o el Estado. Entonces el trabajo es buscar todos los elementos que puedan ayudar a prevenir esta trágica decisión. Además, en general vemos que los chicos que terminan yéndose son los que más piensan y en quienes podríamos confiar en que nos ayuden a resolver los problemas del país y del mundo el día de mañana. Significa no sólo la cantidad de años útiles perdidos sino el dolor, cómo quedan la familia, los amigos, los compañeros de la escuela…
 
¿Cuáles son los números que se manejan sobre suicidio?
Por cada persona que se suicida, hay unas 20 o 30 personas que quedan muy doloridas, con sensación de impotencia, culpa, porque uno siempre busca qué es lo que podría haber hecho y no hizo. Otro dato pavoroso es que, por cada persona, incluso los chicos que se suicidan, hay 20 que lo intentaron, estas son las estadísticas mundiales que se aplican en la Argentina. Tenemos una tasa alta de suicidios, Misiones afortunadamente es de las que menos tiene, sin embargo comparada con Jujuy o la Patagonia, es una diferencia importante. Pero un solo chico que perdamos es una vida, una familia, una persona menos en la comunidad y eso es doloroso. Además, los chicos idealizan a la persona que se suicidó y frente a una situación problemática a la que no le encuentren salida, podrían imitarla. Sucede mucho en los adolescentes, particularmente. 
 
¿Cuál es la edad más vulnerable?
Si vemos las curvas con la cantidad de suicidios en Argentina, y en América Latina sobre todo, observaremos que el pico más alto está entre los 15 y los 24 años, y eso sólo es el 30% de todos los suicidios que hay a lo largo de toda la vida. Es la franja etaria más vulnerable. Después, a lo largo de la vida de adultos llega al 15% y aumenta en los viejitos. Estamos perdiendo el futuro porque no lo sabemos cuidar.
 
¿Cómo tratan los medios de comunicación los casos de suicidios?
Ese es un tema muy importante. En un principio se descubrió que cuando un medio publicaba la noticia de un suicidio, por ejemplo en EEUU, durante los quince días siguientes aumentaba la cantidad de casos. Después hubo una época de prohibición donde no se hablaba, pero se generaban comentarios que no eran objetivos. Entonces, en la actualidad, si hay que dar la información de que alguien murió por una autoagresión, tratemos de usar lo menos posible la palabra suicidio porque tiene una connotación muy dolorosa. No hay que ponerlo en las primeras planas, no hacer sensacionalismo para aumentar tiraje de ventas, no explicar cuál ha sido el método porque se copia. Y siempre hay que mostrar que existe en la comunidad tal hospital, tal centro de salud, tal línea telefónica donde uno puede pedir ayuda. Porque el suicidio es una solución permanente para un problema transitorio. Una vez que estás muerto no podés resolver cosas. Lo que sabemos es que la mayor parte de las personas que se suicidaron, cuando se hace un estudio retrospectivo, estaban tan deprimidas, angustiadas, apocadas, aisladas, que no pudieron encontrar el recurso que muchas veces puede estar al alcance de la mano.
 
El trabajo de la asociación
La Asociación Civil Defender la Vida fue la encargada de organizar la charla que estuvo a cargo del doctor Basile. “Nosotros venimos trabajando como grupo desde el 2005 y nos constituimos como asociación desde hace once años. Buscamos que de esto también se hable”, indicó a PRIMERA EDICIÓN la presidenta, María Cristina Guillán.

Señaló que “nos costó mucho ponerle palabras al suicidio, desmitificarlo, de hecho todavía nos cuesta. Entonces venimos trabajando en lo que es prevención a través de talleres, charlas, orientación, y la posvención, que es cuando hay un subsidio efectuado, entonces hacemos acompañamiento, a las familias o a las instituciones escolares cuando tienen algún suicidio entre sus alumnos”.

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