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Una mirada al mundo actual

Sociedad: Juventud, crisis, desempleo, desesperanza, suicidio

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Protesta contra el desempleo.

El suicidio entre jóvenes y adolescentes es casi un tema tabú en nuestra sociedad. Sin embargo a escala internacional ha aumentado el número de personas en este segmento de edad que cometen este acto. El motivo es bien concreto, porque ahora hay más violencia, abuso, maltrato y situaciones de tipo socioeconómico y sociopolítico que influyen en la víctima.
La tragedia de la muerte de un joven debido a desesperanza o frustración abrumadora resulta devastadora para la familia, los amigos y la comunidad. Padres, hermanos, compañeros, entrenadores y vecinos podrían quedarse con la duda si pudieran haber hecho algo para impedir que ese joven decidiera suicidarse.
Los motivos detrás del suicidio o intento de suicidio en un adolescente pueden ser complejos. Aunque el suicidio es relativamente raro entre niños, la cantidad de suicidios e intentos de suicidio aumenta significativamente durante la adolescencia, y los años posteriores.
El suicidio es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 24 años de edad, de acuerdo con Centers for Disease Control and Prevention (CDC), después de accidentes y homicidio. Se cree además que por lo menos 25 intentos se hacen por cada suicidio de un adolescente.
A la crisis económica de 2008 le siguió al año siguiente un notable incremento en las tasas de suicidios en Europa y el continente americano. Según un estudio médico publicado en el British Medical Journal, el número de suicidios en la UE se incrementó en un 4,2%, y en un 6,4% en los 18 países de América que cubre el estudio, en el que investigadores de Oxford, Bristol y la Hong-Kong University han repasado datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre 54 países.

Según un articulo publicado por la BBC, hasta 750.000 jóvenes en el Reino Unido sienten que “no tienen nada por lo que vivir“, según un estudio de la organización no gubernamental Prince’s Trust.
140102090241_jovenes_304x171_bbc_nocreditEl informe asegura que cerca de un tercio de los jóvenes que han estado desempleados durante un período prolongado han contemplado el suicidio.
El documento pide medidas urgentes para que “los jóvenes desempleados de hoy no se transformen en jóvenes sin esperanza“.
El estudio se basó en entrevistas con 2.161 jóvenes de entre 16 y 25 años. Del total de personas contactadas, 281 fueron clasificadas como Ninis, que ni estudian ni trabajan, o Neet en inglés, (not in employment, education or training). De los jóvenes considerados Ninis, 166 estaban desempleados por más de seis meses.
El 9% de los encuestados concordó con la afirmación: “No tengo nada por lo que vivir” y el informe señala que si se extrapolara ese porcentaje y el 9% de todos los jóvenes en el país sintiera lo mismo, eso equivaldría a unas 751.230 personas de esas edades.Entre los clasificados como Ninis, el porcentaje de quienes concordaron con la afirmación fue de 21%.
El gobierno dijo que está haciendo “todo lo posible” para reducir el desempleo juvenil.
Según informe publicado el pasado año en Irlanda, la tasa de suicidio aumentó en el país hasta ser una de las mas altas de la Unión Europea, sobre todo en los hombres jóvenes.Según el Foro de Salud Masculina en Irlanda, la tasa de suicidio masculino en todos los grupos de edad es relativamente baja en comparación con la europea, pero la de los hombres jóvenes es de las mas altas.
También halló que el suicidio ahora es una de las principales causas de muerte entre los jóvenes, también en  Irlanda del Norte, y que la reciente alza en las tasas de suicidio en ambos lados de la frontera se habían incrementado con la recesión económica y el aumento del desempleo. 4.884 personas que se quitaron la vida en 2009 no deberían de aparecer en las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como suicidas. Y no tendrían que hacerlo porque la tendencia desde 2000 y hasta 2007 así lo indicaba. Pero en estas llegó la crisis iniciada por la bancarrota de Lehman Brothers en septiembre de 2008 y se cargó la estadística. Un estudio muestra cómo, al año siguiente, la ratio de suicidios creció un 3,3%.

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¿Qué impacto tiene la crisis económica en la salud? ¿Afecta por igual a todos los ciudadanos? Parece que no. En Europa, son los varones jóvenes de entre 15 y 24 años los que más sucumben ante la falta de perspectivas laborales, ya que la cifra de suicidios en 2009 aumentó más en esta franja de edad, según los datos de un estudio que ha analizado la tasa de desempleo y suicidios en 54 países de la UE y de América.
Según la Organización Internacional del Trabajo, el número de personas sin empleo en 2009 era de 212 millones, 34 millones más comparados con las cifras de 2007. Desde que se inició la crisis, la Organización Mundial de la Salud ha mostrado su preocupación por el impacto que la recesión económica tiene sobre la salud y, en concreto, sobre la salud mental.
Para conocer cómo ha impactado la crisis en la tasa de suicidios, investigadores de las universidades de Hong Kong, Bristol y Oxford llevaron a cabo un análisis de los datos de desempleo y suicidio de 2009 de 53 países (27 europeos, 18 del continente americano, ocho de Asia y uno africano) y los han comparado con las cifras de años previos.
El análisis estadístico incluyó la tasa de suicidios, según datos de mortalidad registrados por la OMS y los Centros del Control y Prevención de Enfermedades de EEUU, las cifras de desempleo y el producto interior bruto (PIB) de cada uno de estos países, según la base de datos del ‘World Economic Outlook’ del Fondo Monetario Internacional. De esta manera, se comprobó que, con respecto a 2008, la tasa global de desempleo aumentó un 37% y el PIB bajó un 3%.
La OIT ha advertido sobre el riesgo de una generación de trabajadores jóvenes marcada por una mezcla peligrosa de alto desempleo, creciente inactividad y trabajo precario en los llamados países desarrollados, un problema mayor en los países en vías de desarrollo, y de un aumento global de trabajadores pobres en el mundo en desarrollo, con los riesgos para la salud mental que implica esa situación que se prolonga en el tiempo.
En cifras globales, la tasa de suicidio en hombres aumentó un 3,3%. Sin embargo, no se produjo ningún cambio significativo en la de mujeres. El mayor número de muertes en varones fue detectado en los países europeos, con un aumento del 4,2%, y en los 18 países del continente americano, con un 6,4%.
Por otro lado, los datos disponibles de 20 países europeos de 2010 muestran que el problema va en aumento, ya que en ese año la tasa de suicidio aumentó al 10,8% en hombres y al 4,8% en mujeres, manteniéndose el mayor número de muertes entre los jóvenes de 15 a 24 años.
El aumento en el número de suicidios es sólo una pequeña parte del sufrimiento emocional causado por la recesión económica, según explican los investigadores. “Los intentos de suicidios que no terminan en muerte podrían ser 40 veces más frecuentes que los que finalizan con la vida de la persona, y por cada intento unas 10 personas experimentan pensamientos suicidas“, señala el trabajo publicado en la revista British Medical Journal.
Nuestros resultados muestran que la crisis económica supone, considerablemente, un riesgo de suicidio“, afirman los autores de este estudio .
Los autores del mismo no se quedan, exclusivamente, en el diagnóstico, y recuerdan que estos riesgos no son inevitables si los Estados toman medidas en el mercado laboral.
Expertos españoles en salud pública recuerdan que la crisis y la austeridad han aumentado los casos de depresión en toda España y apuntan a que en Cataluña ya ha habido un repunte de suicidios e intentos de suicidio.
El alto desempleo juvenil en España “es una emergencia sanitaria” y tendrá consecuencias para futuras generaciones, según aseguró en Londres, Michael Marmot, el autor de un estudio para la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las desigualdades de salud en Europa. Como relata en su trabajo, a largo plazo, los desempleados sufren “más problemas físicos de salud“, hasta el punto de que los parados tienen “una tasa de mortalidad un 20 % más alta que las personas empleadas.

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